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18/4/08

ENTRE BITS:






El mundo en el que vivimos es sorprendente, a cada minuto aparecen miles de aparatos y tecnología nueva. Pero que lugar ocupara el hombre en este maremagno de chismes inútiles. Mi hijo que tiene 14 meses empieza a mover el ratón por la alfombrilla riendo mientras observa el cursor. ¿Qué le deparara el futuro? ¿Qué podrá ofrecerle la sociedad tecnológica? El destino del hombre pudiera estar ligado al desarrollo o quizás este sea el fin último del hombre.

Perderemos nuestra identidad navegando en Internet, jugando en una maquina virtual o practicando ciber sexo. ¿Pero donde quedara el espíritu humano? ¿Acaso lo sustituiremos por una maquina? Quizás un día dominemos miles de galaxias y seamos semidioses. Pero el hombre es un ser imperfecto pero hermoso, rico en matices, habrá dejado de ser valioso por su incomprensible singularidad.

Somos los pioneros de lo desconocido, en un mundo de bits.

La espiritualidad será sin duda el único cabo que nos podrá tener atados a nuestra realidad mas próxima, si perdemos nuestras creencias perderemos con ellas la esperanza, la bondad, etc. Y nos convertiremos en autómatas, seres infelices que pulularan por el espacio, buscando aquello que los hacia únicos.

19/3/08

SER PADRE:















Es ante todo una responsabilidad, sin duda la mayor que uno puede tener.
El “antes de” pasa al “ahora por”. Un hijo es una bendición, llena tu vida de alegría.
Hoy es el día del padre pero en vez de regalarme tendría que ser yo el que regalase por la oportunidad de serlo. No hay nada más bonito, la vida te va mostrando distintas facetas. Con los años vas apreciando las cosas y esta es la mejor. Mi vida ya no seria igual sin Héctor. Para cualquiera que lea este fragmento quizás piense que tengo la ilusión del novato. Pero creo que no, la sonrisa cuando se levanta y me mira con esos ojos marrones, no tiene comparación posible. Su risa inunda mi casa y sus lágrimas me quiebran el corazón.
Por eso en el día del padre me decido a escribir queriendo dejar una huella en la arena, en este océano de ingratitud. En el que quizás nos falto mirar a nuestro padre y decirle lo mucho que le queremos.
Hijo quiero estar a la altura siempre, saberte cuidar y darte un futuro. No me deberás nada por que yo todo lo habré recibido con creces. Tu amor me da esperanza, tu cariño me anima a seguir adelante. Gracias hijo.