Mostrando entradas con la etiqueta educar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educar. Mostrar todas las entradas

25/7/09

OJOS DE COLOR ATARDECER:



Hoy empecé a escribir, y no tenis muy claro sobre que hablar.
El informe de INE y sus malos datos sobre el paro, los terribles incendios que estamos sufriendo por toda la geografía, con la perdida de vidas humanas incluidas, o muchos otros asuntos de los que llenar mil líneas.
Pero no, hoy me propuse hablaros sobre un tesoro que tengo en mi casa.


A MI HIJO:

He mirado en la profundidad de tus ojos,
aguas tranquilas que reposan,
he visto su belleza heredada,
que siempre me recordaran a los que un dia decidieron quererme.

Tu pupila como la luna,
suspendida en una nube de color ámbar,
su tonalidad varia, según incida la luz,
calidoscopio de miel.

He visto la inocencia, salteada de lágrimas amontonadas,
que se deslizan por un torrente, cuando te hemos reñido,
no hace falta tener telepatía, para con solo mirarte,
comprenderte y sentir tu amor inmaculado.

Son tus ojos mi faro amigo,
que me guían, en este mar de desasosiego,
victimas de nosotros mismos,
huérfanos de la palabra, amado
grial de los hombres felices.

Sálvame del orgullo y de la ira,
abrázame, haciéndome sentir apenas un hombre,
bien querido, digno heredero de tu futuro.

Pensaba ser tu guía,
y hoy me doy cuenta de que apenas sabia,
hacia donde me dirigía.

Héctor, es nombre de reyes,
pero no hace falta brindar en copas de oro,
para saberte el hombre mas afortunado,
yo contigo ya lo he sido.



Pedrulo Maturulo.

Mi hijo tiene solo dos años, y de momento no podrá leerlo ni entenderlo, para el esto son garabatos, pero he querido reflejar con unas pocas palabras, todo lo que puedo ver en esos ojos de color atardecer.

5/6/09

PADRES SIN DERECHO A TENER HIJOS:

Desde que nació mi hijo, no he vuelto a ser el mismo, antes pensaba que podía ser una roca, indiferente a las miserias ajenas o las injusticias.

Ayer estaba trabajando, cuando paso una señora muy peripuesta con un crío de unos 5 años, al principio no me fije mucho en ellos, pero si me sorprendió la lejanía con la que la buena señora caminaba de su hijo.

Entro a una de las muchas tiendas de la galería comercial en la que trabajo y el niño se quedo sentado en una especie de cartel iluminado, vestía bien con unas gafas de esas que ponen ahora a los niños de estética moderna.

Seguí contemplando la escena, y la señora en cuestión salio del establecimiento sin mirar hacia atrás, camino por todo el pasillo hasta recordar que algo se había olvidado, el pobre muchacho seguía sentado en el cartel luminoso.

La madre se acerco a este y le increpo, insultándole y zarandeándole de forma desmesurada, ella le gritaba “no ves que he tenido que regresar por ti” “eres tonto” etc., a lo que el chaval ni siquiera habría la boca solo asentía con un miedo pavoroso.

La escena me dolía en el alma, viendo con impotencia como Dios da hijos a quien no los merece, no fue la reprimenda lo que más me molesto, fue la absoluta vileza con la que trato al niño como si fuera una basura.

Me hubiera gustado saltar el mostrador agarrar a la señora y explicarla que a los hijos ahí que quererlos y educarlos, no tenerlos para cumplir con las normas sociales.

Me imagine a ese pobre muchacho dentro de unos años convertido ya en un hombre, ¿que clase de persona seria?, después de haber sido maltratado durante toda su infancia.

Quizás con el tiempo, sus heridas se habrían cerrado y aprendería a amar a otras personas de forma distinta a como quería a su madre, o a lo mejor se convertiría en un pelele desprovisto de personalidad y un esclavo de la malvada señora.

Nunca lo sabré, pero me recordó mis deberes con mi hijo, amarle por encima de todo y hacerle sentirse amado.

Pedrulo Maturulo.