Avanza presto hacia la casa de mi padre, no temas gentil hombre por el juicio de tu alma, las palabras que un día brotaron de tu pluma incansable, habrán de hacerte imperecedero, infinito en el tiempo.
Porta sin temor los laureles de un genio, ídolo anónimo de todos los que leímos alguna vez tus libros.
Paisano de la tierra castellana, humilde hasta la médula, no te recordaremos sino que habremos de celebrarte cada día con tus libros en la mano.
Mi homenaje sincero, a tu vida y obra, artista entregado al noble arte de la literatura.
Hoy es el día del bloguero y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, quería celebrar con todos aquellos que visitáis mi blog, las 50.000 visitas acumuladas.
Escribir es para mí una satisfacción, pero incompleta sin vosotros, los comentarios que dejáis son como la sal o el Perejil que le ponemos a un guiso, lo hacen mucho mas interesante.
Por eso quiero dar las gracias a todos los que habéis entrado alguna vez en este pequeño espacio.
A veces te sientas enfrente del PC con la idea de escribir algo que resulte interesante o al menos te sirva para llenar unos espacios vacíos con las ideas que pululan por tu cabeza.
Otras el deseo a reflejar un sentimiento por algo que has vivido, escuchado o comentado con alguien es enorme, temiendo mientras escribes dejarte parte de esa idea que rondo durante horas en tu cabeza. El simple hecho de grabar unas letras y que dándolas un cierto sentido se puedan convertir en una sinfonía perfecta.
Siempre que escribo procuro hacerlo con la responsabilidad de quien respeta a esa persona que le dedica siquiera un minuto a leerle, siendo absolutamente sincero.
Cuantas veces habré leído por hay la mala costumbre que tienen algunos de copiar y pegar, robando la ilusión a quien como yo dedico unos minutos a escribir, muy distinto es cuando alguien amablemente te invita a cederle uno de tus textos o dejarle que lo utilice, siendo esta una forma de difundir tus escritos o dándoles a conocer.
Es curioso lo que sucede cuando comento con alguien que escribo un blog, primero me mira con cara de escepticismo y luego por lo general se acompañan de un “¿y para que sirve?” “¿te pagan?” etc., eso es un claro ejemplo de lo que nos mueve en la vida.
Todo es por dinero y la sola idea de que alguien haga algo de forma altruista es casi un pecado mortal, luego están los que se interesan por el contenido y te suelta el famoso “ten cuidado con quien te metes” dando razón a quienes quieren someter la libertad de expresión a una ilusión televisiva.
Por todo esto creo que los que comentamos en nuestro blog y aportamos ideas libres independientes de los conductos “normales” damos un valor añadido a la cultura y la libertad, aportando la voz de la calle a esto de Internet donde todavía se puede opinar libremente y sin censura (de momento).
Llenare unas líneas de palabras sin sentido, ofenderé a cualquiera que no piense como yo, pero lo haré en conciencia, la misma que me hace cuestionarme todo lo que me rodea, denunciar la injusticia, la falsedad, la manipulación.
No dejare de gritar con mis palabras escritas, aunque alguno le moleste que no seamos periodistas (colaborador de Punto Radio).
Ahí radica la esencia de la libertad de quien no se debe a ningún grupo mediático, ni partido político.
Me debo a mi honestidad, a quienes pierden un minuto leyendo mis escritos y opinando con sinceridad.
Sin duda no calare en muchos, pues mi discurso es políticamente incorrecto y abiertamente decidido.
Alguien me dijo que debía escribir con imparcialidad, expresando el punto de vista mas alejado del hecho, pero eso no va conmigo, escribo con el corazón, medito las palabras que pongo, pero no trato de ser amable o simpático.
Siempre he pensado que ser sincero te da mas valor que tratar de ser amigo de todo el mundo, por eso quizás no tenga muchos amigos, pero creo que es una actitud ante la vida.
Compartir este espacio que se nos brinda, demostrando que la esencia del ser humano es la comunicación.
Un libro, un objeto apenas. Que magia esconde en su interior, que nos hace ver historias y relatos. Es un noble oficio el de escritor. Transportar a tus lectores tus sentimientos y sensaciones. Contar un relato y que tu lector vea aquel anciano o aquel valle verde.
Empezar a devorar un libro que te atrapa, con sus descripciones. Sentirte Julio Cesar conquistando la Galia o un simple obrero que relata sus problemas. Sumergirte en miles de letras que parecen no tener sentido, pero que bien colocadas son un viaje dentro de nuestra mente. Quien no ha leído un libro y luego se ha sentido defraudado al ver la película. Al leer imaginas un rostro, una voz, y luego es difícil imitarlo. Aquel que dibujo unos símbolos en una tablilla de barro, no podía imaginar que cambiaria el mundo para siempre. En un trozo de papel o en un ordenador, seguimos soñando mientras escribimos y leemos a otros.