Para conseguir caer por el precipicio, hace falta solo un empujoncito, y a Bolivia ese se lo va a dar Evo Morales.
La ultima, ponerse en huelga de hambre, el mismísimo presidente de un país en huelga, eso nos da una idea del perfil de este personaje.
Ya había comentado en el blog, lo desastroso que podía llegar a ser este defensor de la hoja de Coca, para su país, pero analizarlo despacio y da miedo.
A Bolivia solo le queda estancarse en el pragmatismo de un indigenista convencido, de su lucha anticapitalista, con cero apoyos en el mundo exterior (excepto Cuba y Venezuela).
Condena su economía a mantener un régimen agrícola, habiendo sido un enemigo declarado de la inversión extranjera, y sin ninguna otra posibilidad más que el cultivo de hoja de Coca que tan beligerantemente defiende.
Este hombre ha dividido su País y ha dado lugar a movimientos separatistas donde antes nunca los hubo, viendo sus compatriotas la amenaza que supone un largo mandato para ellos.
En América del sur se esta creando una especie de nuevo orden, con países pobres que tratan de emular el comunismo de una Unión Soviética ya desaparecida y un modo económico caduco, basado en el proteccionismo estatal.
Hay unos cuantos lideres populistas que tratan de aprovechar esta corriente y de paso oxigenar al régimen caduco de Cuba, podría citar a Venezuela, Bolivia, Argentina, etc.
Parece mentira que no han aprendido nada del pasado y están condenados a repetir los mismos errores.