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11/1/09

A MI PADRE:


Siempre he admirado a los héroes, hombres convertidos en mito por su sacrificada existencia.
A menudo nos damos cuenta de lo desagradecidos e incapaces que nos mostramos ante el sacrificio de lo cotidiano. Dejarte la piel cada día, arrancando al reloj siquiera unos minutos de sueño.
Que esfuerzo mas colosal el de formar una familia y que ingrata puede ser la vida.
Tú me has demostrado que el egoísmo no tiene cabida, que un hombre se mide con la vida por sus hechos, frente a grandes conquistas.
Tu ejemplo siempre me servirá de guía, en esos momentos duros cuando podías haber zozobrado, supiste mantener el rumbo y por eso te admiramos. La vida que has vivido no ha sido en vano, nos diste lo mas maravilloso que un ser puede dar a otro, que no es mas que la vida, y nos inculcaste valores de los que hoy presumimos con orgullo.
Eres un hombre sencillo, que quizás no halla sido reconocido, pero tus hijos te admiran, no hace falta decirte cuanto te estamos agradecidos.
Nunca flaquees ante la vida, nosotros te alzaremos cuando caigas y te sostendremos para mantenerte erguido.
Tenemos una deuda contigo que no se puede pagar con dinero, todo el esfuerzo, toda la rabia contenida, no se han perdido con el tiempo, somos tus mejores testigos.
No pierdas nunca la memoria, no olvides a tus hijos, que son morosos de tu cariño.
Tú hijo que te quiere y admira.

2/4/08

LA ENFERMEDAD DE UN NIÑO:

Cada día veo pasar por el establecimiento en el que trabajo, muchas y diferentes personas. Pero hoy concretamente, me he conmovido profundamente.

Una señora entra en la tienda y en el carrito iba un niño pequeño de unos cuatro o cinco años. Al mirarle me he dado cuenta de que portaba una mascarilla de esterilización especial. El cabello lo debía haber perdido por culpa de la quimioterapia o algún medicamento agresivo. Mirar a los ojos a aquel niño me ha roto el corazón, nunca antes de tener a mi hijo, hubiera pensado que la imagen de un niño enfermo me lastimaría tanto. Le regale una sonrisa intentando disimular mi sufrimiento interior. La sola suposición de cómo debían estar sufriendo sus padres todavía me ronda la cabeza.

La enfermedad como tal acompaña al hombre desde su gestación, pero ver un niño enfermo, es si cave una suposición insoportable.

De todas las cosas que a uno le pueden pasar en este valle de lágrimas, la falta de salud es imposible de aceptar que le pase a un niño. Entra en cuestión entonces ¿Cómo Dios permite ver sufrir a un pequeño? La fe entra en conflicto directo con la razón.

Hoy he comprendido que nunca hubiera sido un buen soldado, no después de tener a mi hijo Héctor, jamás podría derramar la sangre de un niño. Si el corazón se puede hacer mas grande el mío ha crecido y ya no puedo ser indiferente a un crió que sufre o llora.