Desde que ocurrió el accidente de Barajas, nos están bombardeando los medios con todo tipo de informaciones, algunas de dudoso contenido.
Lo que me molesta y me ofende como persona es el trato vejatorio que se suele dar a los familiares en estos casos. La TV emitía especiales en los que una cara bonita contaba las mil y una incidencias de las pobres familias.
Todos queremos estar informados, pero no necesitamos ver el drama de estas pobres gentes, mientras las televisiones hacen caja con la audiencia. El periodismo más rastrero se abre camino en estas situaciones dramáticas, buscando el morbo y el detalle escabroso.
Periodistas que ostentan el titulo pero que ejercen como sanguijuelas, tratando de provocar las lagrimas del familiar con preguntas rebuscadas, programas especiales en los que se cuestiona al comandante del avión y se le juzga sin defensa posible.
Políticos haciéndose la foto, y mostrando su cinismo en los sucesivos hechos...
Como una manada de hienas así he visto el lamentable espectáculo de la televisión.