Lo jueces del Tribunal Constitucional no se ponen de acuerdo, después de tres años de deliberar sobre el Estatuto de Cataluña, con la fácil que seria dar la razón a la minoría... Ya lo advirtieron los políticos de esa parte de España, aquí se hace lo que se vote en Cataluña, aunque no lo votara ni el Tato. Pedrulo Maturulo.
Después de pasar dos días hecho polvo por culpa de los rigores del invierno, a uno le da tiempo a ver una gran cantidad de basura televisiva, aunque lo que me ha aburrido de verdad, es escuchar las cadenas afines al grupo Prisa decir por activa y por pasiva, que el Estatuto de Cataluña saldría adelante, según Zapatero. Me llama la atención, que tanto defender la independencia del alto tribunal, este acabe ninguneado por todo el mundo, unos para burlarse de su legitimidad (tripartito Catalán), y los otros (Partido Socialista) para forzar una sentencia “moderada”que los ayude en su proyecto político, los únicos que verdaderamente no hablan son los populares. El presidente de gira con los faraones, se dedicaba a hacer aventuradas predicciones, dando por seguro un resultado favorable a sus intereses, cuando hoy aparece en todos los editoriales de los periódicos de Cataluña hablando sobre el tema en cuestión, y sabiendo como sabemos que Montilla ha empezado a amenazar con “subirse al monte” si se declara alguno de los artículos inconstitucionales. Haciendo una comparación con el tan cacareado caso “Alakrana” tenemos la sentencia secuestrada por los piratas del independentismo y sus socios, que nos amenazan con quemar el barco si no aceptamos sus condiciones, y la respuesta del gobierno es que el Tribunal Constitucional tomara la decisión “correcta”, lo cual no deja de ser una paradoja, estando como estamos expuestos al carácter negociador de este ejecutivo. En estos últimos años de gobierno de Zapatero, hemos visto como caminamos en línea recta hacia un federalismo desigual, en el que se ha aceptado que determinadas regiones españolas, fueran discriminadas en detrimento de otras, al igual que con la ley de igualdad de género (que ha introducido en nuestro sistema jurídico la discriminación positiva) nos vemos en la indefensión de quien se sabe estafado, pero no puede demostrarlo. Al igual que hace unos días defendía desde este blog, la total unión de los partidos independentistas vascos, con los supuestamente mas leales a la democracia, hoy tengo que desenmascarar a quienes de una manera ladina y engañosa, quieren socavar la unidad del territorio español, llamándolo primero Estatuto, y mañana será otra cosa. Cataluña no puede ser una nación, ni puede ejercer como tal, si el Tribunal Constitucional se rinde a las presiones y se deja amedrentar, habremos firmado la carta de defunción de la Nación Española.
Llevamos tres años esperando la ratificación o eliminación por parte del Tribunal Constitucional de algunos de los postulados del famoso estatuto catalán.
Los jueces aluden a la complejidad del trabajo encomendado, mientras que algunos mal pensados entre los que me encuentro, pensamos que son otras las cuestiones por las que no terminan de pronunciarse los magistrados.
El texto en cuestión, no solo define a Cataluña como nación, sino que además trata de hallar una bilateralidad entre el estado español y Cataluña, que los ciudadanos nunca les hemos dado, ni ha habido una votación para cambiar la constitución.
¿Pero cual es la madre del cordero en todo este proceso? quizás las palabras de un Zapatero eufórico, en las que se comprometió a acatar lo que el pueblo catalán decidiera, como si fuese el único que pudiera pronunciarse sobre esta cuestión.
Y es que con Cataluña tenemos una relación extraña, es un hijo que vive fuera pero le lavamos la ropa, le preparamos la comida y todavía se queja de que no le damos suficiente cariño.
Ningún partido se atreve a enfrentarse al problema del silbato, los independentistas chiflan alli, y eso tiene una repercusión a nivel nacional que hace que todos nos veamos supeditados a sus exigencias. Y ahora para colmo, tenemos a Carod Rovira, intentando chantajear al Tribunal Constitucional, con manifestaciones y presión política y a un PSOE que esta más débil que nunca.
Y para colmo se atreven a decirnos que si la constitución no les da la razón, habrá que cambiarla, o sea ponerla a gusto de una minoría enemiga de España y todo lo que significa.
Y eso de cambiar la constitución a los separatistas les suena a música celestial, que se empieza por una coma y se obtiene un estado federal de facto, y sin poner bombas, todo ello con el beneplácito de un presidente débil y mediocre, que no tiene ni idea de lo que significa la palabra nación.
Pero ahí tenemos que estar todos los españoles para pararles los pies, que si hacemos un cambio de la norma (Constitución) a lo mejor se llevan una sorpresa y pierden el sistema electoral que les beneficia, que tanto nos ha costado a los que sentimos una sola nación.
Podemos hablar de sucesión (monarquía), que no de secesión, es mas casi me atrevería a pedir a todos los españoles que dijeran de una vez por todas, lo que opinan sobre que una minoría someta a una mayoría por la ley electoral, a lo mejor esos que tanto hablan de respetar la identidad y todas esas chuflas, se daban cuenta de que la gente esta harta y lo que quiere es progresar y no dividir España en mil trocitos.
De todos modos me he desviando un poco del tema original, lo que esta claro que no es lógico ni normal, es que los jueces tarden mas de tres años en decir si una cosa es constitucional o no.