Las pasadas elecciones las perdió para desgracia de usted y de los que le votamos, pero yo no le vote para esto. Un hombre puede cambiar la historia pero usted esta devaluando un partido con diez millones de votos, si hubiese estado a la altura se habría marchado al volver a perder o por lo menos hubiera planteado la posibilidad de la alternancia en la cabecera de su partido. Nada más lejos de la realidad, ni se va, ni quiere quien le pueda ofrecer oposición dentro de su partido y como algún tirano de la historia antigua corta la cabeza de todos aquellos que se pudieran postular para tal fin.
Señor mío, lo ocurrido con Maria San Gil es de libro, perder a gente de tanta valía es como poco un error imperdonable. Aquel que se afanaba por estar con las victimas del terrorismo, nos quiere vender ahora un posible acuerdo con nacionalistas.” Mostremos la cara amable”, ese será el lema. ¿Y que hay de nuestros principios y valores? Llegar a la Moncloa, a cualquier precio, dan igual las ideas y las formas.
No señor, eso no lo queremos los que defendemos la idea de una España unida, democrática y constitucional, eso es lo que Maria defendía. Por eso su partido tiene ahora que tomar una dura decisión, dejar que su ambición prevalezca sobre todo lo demás o postular candidatos que puedan aglutinar mas las ideas que hasta ahora hicieron del PP un partido fuerte y generoso con sus “generales”, no olvidemos que la gente que se juega la vida a diario esta en el país vasco y no en la calle Génova...
Alguien dijo: “La historia nos juzgara por nuestros actos” .

