La autentica, no aquella que inventaron los republicanos para matar a todo el que quedo cercado en Madrid, durante la Guerra Civil Española y no comulgaba con sus ideas o era sospechoso de ser de derechas.
Lo que estamos contemplando estupefactos es una Izquierda sin complejos, que se salta nuestro orden constitucional y judicial, si se siente atacada.
¿Quién prendió la mecha? Todavía se lo preguntan hoy los historiadores de nuestro pasado más cercano, hoy nos vemos en una situación que parecía olvidada.
La ley histórica de Zapatero y su afán por abrir heridas cerradas, nos esta llevando a un callejón, del que no puede salir nada bueno.
Crear dudas sobre el poder judicial con la excusa de que la causa contra Garzon, la sostiene la extrema derecha es producto de quien se sospecha por encima de la propia ley, negándose a acatarla.
La quinta columna se nutre de los pseudo intelectuales que financiamos con nuestros impuestos, los sindicatos y sus liberados también a cargo de los presupuestos generales, los medios de comunicación con el grupo Prisa a la cabeza, que no tienen reparos en hacer que las medias verdades sean hoy casi verdades autenticas, y un gobierno con Zapatero a la cabeza lanzando soflamas guerra civilistas.
¿Dónde están los fascistas? Acaso conocen ustedes alguno, el mito de las dos Españas al servicio de un juez que ha de responder por sus acciones, es bochornoso escuchar a nuestros ministros decir que quedan reductos del fascismo, ¿en donde? En el Valle de los Caídos, que por cierto deben haber cerrado ya.
Este gobierno esta aquejado de absentismo democrático, no solo confunde a los ciudadanos sino que se permite dar lecciones, cuando los padres de nuestra carta magna, tuvieron que perdonarse y mirar hacia adelante para poder superar aquella época oscura de nuestra historia.
Lo que más me gusta de esta situación, es que cada uno queda reflejado con sus actos y que yo sepa, los sindicatos, el gobierno y demás colegas han quedado fotografiados para la posteridad con sus actos, vaciando de contenido lo que los ciudadanos pensábamos se llamaba justicia...


