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29/5/08

CRONICAS DEL BARRIO 2:


Cuando se produce un cambio en tu vida, normalmente es traumático, sobre todo si se trata de cambiar de casa y de barrio. El piso donde nos trasladamos parecía un lugar tranquilo, lejos de la delincuencia y la droga. En aquellos años esta hacia estragos, cada vez había mas drogadictos y estos se pasaban el día cometiendo delitos para pagársela.

Recuerdo mis primeros problemas con los gitanos con apenas 7 años, ya por aquel entonces, venían al barrio a darnos el palo (robarnos) y la impotencia de no poder defendernos por una mezcla de miedo y diferencia de edad. Siempre llegaban en el peor momento montados en sus bicis y nos desvalijaban. Había un tal Ferreira que se dedicaba a extorsionar a un amigo, al tío lo tenía amenazado con darle una paliza sino le suministraba dinero. Ahora lo recuerdo con una mezcla de ira y venganza, aquel chaval soporto el chantaje de este fulano, durante años. Una vez llegaron en sus bicis(al mas puro estilo bandolero) y nosotros estábamos jugando al fútbol, enseguida nos pidieron dinero, relojes, etc. El caso es que el tal “Ferreira” se me acerca y me coge una muñequera deportiva que llevaba, y mi respuesta fue “no te la voy a dar por que es mía” a lo que el tipo me contesto con una bofetada y múltiples amenazas. Pero no paso de ahí, mi plante frente a él funcionó, le demostré que no tenia miedo a sus navajas, puñetazos o insultos.

Creo que ese día me liberé de estos cobardes, al menos yo ya nunca mas les tuve miedo. He de reconocer que siempre me recorrió un escalofrió, pero ya no tenia por que ceder a sus robos.

Durante años seguí soportando intentos de robo, amenazas, ver como pegaban a mis amigos, pero me hice fuerte y decidí no dar un paso atrás.

17/2/08

CIUDAD VS PUEBLO:






Resido en un pueblo a las afueras de una gran ciudad, yo como muchos tuvimos que optar por irnos de la gran urbe. Los precios abusivos de la vivienda, la delincuencia, y buscar la tranquilidad de una zona residencial.

Siempre me ha gustado la vida mas tranquila, sin tanto estrés. Una opción de vida, eligiendo quizás sacrificarte todos los días con tu coche a cambio de un poco de paz.

Las ciudades son por regla general monstruos colosales, despersonalizadas. En las que las personas se mueven como autómatas y no se fijan en lo que sucede alrededor. No hay más que darse una vuelta por Madrid para darse cuenta de esta realidad. Es mas, una cosa curiosa que me ha sucedido siempre en la capital de España es observar como si te paras a mirar a alguien este te devolverá la mirada con una mezcla de desconfianza y miedo. La gente no se mira, no se toca, no se relaciona. Cada cual va a lo suyo y a nadie interesa lo que sucede a su alrededor (este fenómeno se magnifica en el metro).

Sin embargo en los pueblos es justamente al contrario, toda la gente se conoce, se saluda y gusta de compartir una charla agradable. El ritmo es totalmente contrario, no hay prisa y si ganas de disfrutar, de esos rayos de sol que aparecen en invierno.

Cabria entonces preguntarse que nos conviene mas a los seres humanos. Sin duda el ritmo pausado, sin estrés en el que las personas seamos importantes y no una sombra que te cruzas en la calle. Los seres humanos fuimos cazadores y recolectores, de ahí la importancia de crear núcleos sociales, en los que el individuo pueda desarrollarse en sociedad. El hombre de hoy en dia en el que la sociedad tecnológica permite vivir en una burbuja, esta condenado a ser infeliz. Necesitamos compartir nuestras experiencias con los demás y sentirnos parte de una comunidad. Quizás las grandes ciudades que hoy conocemos algun dia desaparezcan, o la mejor el hombre habrá perdido su identidad creando estas mega ciudades y ya nunca lo recuperara.

Pedrulo maturulo.