7/5/08
17/2/08
CIUDAD VS PUEBLO:
Resido en un pueblo a las afueras de una gran ciudad, yo como muchos tuvimos que optar por irnos de la gran urbe. Los precios abusivos de la vivienda, la delincuencia, y buscar la tranquilidad de una zona residencial.
Siempre me ha gustado la vida mas tranquila, sin tanto estrés. Una opción de vida, eligiendo quizás sacrificarte todos los días con tu coche a cambio de un poco de paz.
Las ciudades son por regla general monstruos colosales, despersonalizadas. En las que las personas se mueven como autómatas y no se fijan en lo que sucede alrededor. No hay más que darse una vuelta por Madrid para darse cuenta de esta realidad. Es mas, una cosa curiosa que me ha sucedido siempre en la capital de España es observar como si te paras a mirar a alguien este te devolverá la mirada con una mezcla de desconfianza y miedo. La gente no se mira, no se toca, no se relaciona. Cada cual va a lo suyo y a nadie interesa lo que sucede a su alrededor (este fenómeno se magnifica en el metro).
Sin embargo en los pueblos es justamente al contrario, toda la gente se conoce, se saluda y gusta de compartir una charla agradable. El ritmo es totalmente contrario, no hay prisa y si ganas de disfrutar, de esos rayos de sol que aparecen en invierno.
Cabria entonces preguntarse que nos conviene mas a los seres humanos. Sin duda el ritmo pausado, sin estrés en el que las personas seamos importantes y no una sombra que te cruzas en la calle. Los seres humanos fuimos cazadores y recolectores, de ahí la importancia de crear núcleos sociales, en los que el individuo pueda desarrollarse en sociedad. El hombre de hoy en dia en el que la sociedad tecnológica permite vivir en una burbuja, esta condenado a ser infeliz. Necesitamos compartir nuestras experiencias con los demás y sentirnos parte de una comunidad. Quizás las grandes ciudades que hoy conocemos algun dia desaparezcan, o la mejor el hombre habrá perdido su identidad creando estas mega ciudades y ya nunca lo recuperara.
Pedrulo maturulo.
13/1/08
REFLEXIONANDO:
La vida que nos ha tocado en las grandes ciudades es sinónimo de desconfianza y recelos hacia los demás, no te puedes fiar de nadie y siempre estas alerta sobre la gente que te rodea y aborda en la calle. Cualquiera puede intentar robarte, violarte o quien sabe que interés oculto.
¿Qué nos ha llevado a esta forma de vida deshumanizada? El hombre con la sociedad industrial emprendió un camino hacia la creación de grandes ciudades en las que se perdió su sentimiento de pertenencia al grupo.
Hoy vivimos todos en islas en las que compartimos con nuestras familias todo aquello que nos preocupa y nos interesa y las relaciones para con los demás se supeditan a compartir el trabajo y algun que otro amigo.
Internet es quizás un medio de conectar otra vez a la gente en comunidades o foros en los que la gente habla de sus problemas, comparte experiencias y afinidades.
Es muy simple solo tienes que escuchar a quien te habla y te darás cuenta de que nadie escucha a los demás…
PEDRULO MATURULO
11/1/08
CRONICAS DEL BARRIO:
Recuerdo que cuando era un crió solía bajar a la calle a jugar con los amigos. Pronto me toco aprender que fuera de mi casa estaba solo y la ley que imperaba a pie de asfalto no era justa ni tenia por que gustarte.
En el barrio los gallitos llevaban la voz cantante y si te equivocabas una coma te daban hasta en el cielo la boca.
Solíamos jugar al fútbol en medio de la calle y recuerdo que pasaba un coche cada media hora, te apartabas un poco y seguías jugando (cuesta imaginar ahora poder jugar en medio de la calle al fútbol), no teníamos campos de césped ni porterías y recuerdo que lo mas parecido a un campo de fútbol era un campo de tierra con dos porterías de hierro oxidadas al lado del rió.
Nuestro barrio estaba rodeado por otros mucho mas “chungos” y eso suponía que de vez en cuando nos visitasen los vecino a robarnos los cromos las pulseras, relojes o partirte la cara para sentirse mas realizados.
De crió aprendí que los puños te daban independencia y seguridad. Y todo eso de hablar y negociar esta muy bien, pero te parten la cara cuando tienes 10 años y eso no se te olvida nunca.
La calle te enseña que puedes o te pueden. En el colegio me toco una clase de “angelitos” todos repetidores y que su único objetivo era salirse del colegio cuanto antes para quien sabe que cosas… Por lo que no me quedo mas remedio que ganarme las lealtades a puñetazos y cobrar lo mío.
Cundo no apetecía jugar al fútbol solíamos entrar en casas “abandonadas” actividad esta muy peligrosa que y nos dio algun que otro susto. También me gustaba encender hogueras, pero tenía el inconveniente de que mi madre posee un olfato de can y nada mas entrar en casa ya tenia la zapatilla encima de mi cabeza.
Pedrulo maturulo continuara…