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20/4/10

DEMOCRACIA EXPRESS:



En una sociedad vacía de contenido como la nuestra, en la que nuestros valores están en constante tela de juicio, nos vemos entre la difícil decisión, de ser leales a nuestros principios morales, o dejarnos arrastrar por los tiempos, con la absurda pretensión de que podremos vivir en armonía con los que nos rodean.
La niña, de religión musulmana acudía al instituto con normalidad (vestida como las demás niñas) hasta que de repente, tuvo un arrebato por llevar el velo islámico en la cabeza, todo ello según los progenitores por iniciativa propia...
La junta escolar decidió entonces no dejar a la niña acudir a clase por vestir una estética que dañaba las normas del colegio (no se podían llevar gorras pañuelos en la cabeza), más allá de la pretensión de la adolescente.
Mientras comía, pude ver la noticia en todos los telediarios, “pobrecita la niña” decían, “este es un país de intolerantes y xenófobos” hasta mi esposa comento, que hiciera lo que la diera la gana con su ropa.
Yo antes de escribir este pequeño articulo, sabia a ciencia cierta, que se saldría con la suya, por que en este país hemos decidido ser tan respetuosos con los demás, que nos hemos dejado robar la cartera.
Debemos quitar los crucifijos de las escuelas para no dañar la supuesta laicidad del Estado, aunque estamos profundamente e indisolublemente unidos a nuestro pasado cristiano, pero la niña tiene el derecho a portar un símbolo de su religión en un área común como es la escuela, demostrando que el Islam esta presente en detrimento de las demás confesiones religiosas.
No me imagino a ninguna niña cristiana en la mayoría de los países árabes con su crucifijo en clase (a la vista claro), o con la pretensión de imponer en ese país que la acogiera de celebrar su día festivo en Domingo en vez de los viernes (como pretenden los socialistas).
Cada vez que el Islam avanza en Europa o el mundo Occidental, nosotros damos un salto hacia atrás, ¿solo para comprender lo que significa la libertad, deberemos perderla?
No puedes cerrar los ojos ante la verdadera injusticia, la que hace que una minoría se imponga a la mayoría, con la discriminación positiva o con la democracia como cómplice de los que poco a poco empiezan a decidir por nosotros.

Cualquier día, cesaran las campanas para no ofender a “los otros” comeremos la carne, sacrificada según el rito islámico para no ofender a “los otros”, hasta las chuches de los niños ya están empezando a venderlas sin cerdo, por respeto “a los otros”, tendremos que pedirlos perdón, por expulsarlos de la Península Ibérica, etc.
Todos esos que se suben al tren de la integración y el respeto a lo distinto, no han pisado jamás un país árabe, y no tienen ni remota idea de lo que significa vivir bajo un gobierno islámico, en el que no solo no existe la libertad de culto, sino que se persigue y hasta se asesina, a otras creencias.
Decía al principio que nos habíamos vaciado de contenido, con la excusa de ser mejores, aunque creo que lo que de verdad esta pasando es que la mayoría hemos decidido mirar hacia otro lado, y dejar que nuestros hijos se enfrenten a los problemas que ha de traerles una integración inversa, un experimento social que ha de traernos muchos problemas...
Pedrulo Maturulo.

23/11/08

LA TIRANIA DE LOS PROGRES:


Últimamente se habla mucho de la laicidad del Estado y sus connotaciones con la democracia en la que vivimos. Para la mayoría de gente que no sabe de que va el tema, España es un país laico. Sin duda la “Izquierda” mas radical ha hecho que este discurso cale en las mentes de ciudadanos desinteresados en temas de política y religión.

Pero nada más erróneo e interesadamente equivocado, nuestro país es aconfesional y eso significa que la religión católica y el estado tienen una especial relación, que viene a significar el que la mayoría de ciudadanos sean creyentes (no necesariamente practicantes).

Ayer me merendaba la noticia de que un grupo de “modernos” de Valladolid habían conseguido que se quiten los crucifijos del colegio publico Macias Picabea, muy cerca de donde he vivido durante años.

Me pille un rebote monumental con estos Talibanes de la izquierda, y es que allá de las ideologías están las tradiciones y el respeto. Este grupo de padres ha conseguido eliminar unos cuantos crucifijos de las aulas, no se por que les molestaban tanto, el caso es que los niños a lo mejor eran abducidos por la simple visión de Cristo crucificado. Menuda panda de tutores les han tocado a estos pobres críos, no me imagino en que clase de creencias les podrán educar y en torno a que ética basaran su existencia. Como les trasmitirán una experiencia vital vacía, de una vida sin sentido en este mundo de decadencia y falta de valores.

La fe nos da fuerza para poder sobrellevar la lucha con la muerte y la perdida de nuestros seres queridos, nos hace ver lo mejor del ser humano y nos permite ahondar en el por que de nuestra vida.

Sin sentido de la propia existencia, a eso condenan estos laicos a sus hijos, sin darse cuenta de que en el mundo es imposible vivir solo con valores éticamente correctos, puesto que estos cambian con los tiempos, creando una suerte de lagunas que hacen perder al hombre la luz de su propia vida.

Enhorabuena padres por llamaros algo, el mundo esta a salvo de las creencias cristianas que vuestros hijos pudieran adquirir, ya solo queda que demoláis cuanto antes las catedrales y borréis toda clase de fiestas, dichos y costumbres ligadas indefectiblemente a la religión que vosotros tanto odiáis.

Pedrulo Maturulo.

15/1/08

CRONICAS DEL COLEGIO:

Hay cosa que desde la distancia parecen imposibles, por ejemplo. Si a alguien le dicen ahora que en el colegio hay una plaga de piojos, seguramente no se lo creyera, pero cuando yo era un crió había temporadas que nos tocaba el “filbit o champú para piojos”. Todavía recuerdo el anuncio, que lo daban por la televisión y todo, menos mal que eso paso a la historia.
A mi me decían que por ser pelirrojo, los piojos no me iban a la cabeza y yo me lo creía…
Recuerdo que en el colegio nos daban leche en bolsas, por que decían que había que reforzar el calcio y ala todos tomando leche antes de salir al patio. El recreo era sinónimo de sociedad se formaban los corrillos para hablar, los deportistas se ponían a jugar al fútbol, las niñas a la goma y siempre había algún solitario. Las peleas se producían con mucha facilidad, pero nunca pasaban de unos empujones.
Los profesores eran “semi dioses”, había que tenerlos mucho respeto por que una llamada a casa podía suponer unas galletas extras…
Yo siempre saque malas notas por que me despistaba con una mosca y siempre me tocaron los “…” los empollones. Siempre la misma cantinela llegaban las vacaciones y las tan temidas notas que te las arruinaban. Podía haber estudiado y seguramente me hubiese ido mucho mejor, pero odiaba estar frente al libro y aprenderme cosas que consideraba inútiles (algunas las sigo considerando así), la historia, la geografía eran cosas que merecía la pena aprender pero las matemáticas, que clase de persona se pone a calcular una ecuación en su vida diaria…
Cuando recuerdo aquellos días me doy cuenta de lo feliz que se puede ser en la ignorancia, sin más problemas que no tener dinero para gominolas, o esperar un cate en mates.
Ahora esta de moda el acoso escolar, dicen que los mayores abusan de los mas pequeños. Pero eso siempre existió lo único que tenias que hacer era enfrentarte con los gallitos y aprender a valerte por ti mismo. Si tenias la suerte de tener un hermano mayor todo era mas fácil (yo por desgracia tenia una hermana) a si que, tocaba encajar hasta que crecieses y empezases a repartir.
Pedrulo Maturulo.

11/1/08

CRONICAS DEL BARRIO:

Yo me crié en un barrio de una gran ciudad, de esas en las que nadie quiere vivir.
Recuerdo que cuando era un crió solía bajar a la calle a jugar con los amigos. Pronto me toco aprender que fuera de mi casa estaba solo y la ley que imperaba a pie de asfalto no era justa ni tenia por que gustarte.
En el barrio los gallitos llevaban la voz cantante y si te equivocabas una coma te daban hasta en el cielo la boca.
Solíamos jugar al fútbol en medio de la calle y recuerdo que pasaba un coche cada media hora, te apartabas un poco y seguías jugando (cuesta imaginar ahora poder jugar en medio de la calle al fútbol), no teníamos campos de césped ni porterías y recuerdo que lo mas parecido a un campo de fútbol era un campo de tierra con dos porterías de hierro oxidadas al lado del rió.
Nuestro barrio estaba rodeado por otros mucho mas “chungos” y eso suponía que de vez en cuando nos visitasen los vecino a robarnos los cromos las pulseras, relojes o partirte la cara para sentirse mas realizados.
De crió aprendí que los puños te daban independencia y seguridad. Y todo eso de hablar y negociar esta muy bien, pero te parten la cara cuando tienes 10 años y eso no se te olvida nunca.
La calle te enseña que puedes o te pueden. En el colegio me toco una clase de “angelitos” todos repetidores y que su único objetivo era salirse del colegio cuanto antes para quien sabe que cosas… Por lo que no me quedo mas remedio que ganarme las lealtades a puñetazos y cobrar lo mío.
Cundo no apetecía jugar al fútbol solíamos entrar en casas “abandonadas” actividad esta muy peligrosa que y nos dio algun que otro susto. También me gustaba encender hogueras, pero tenía el inconveniente de que mi madre posee un olfato de can y nada mas entrar en casa ya tenia la zapatilla encima de mi cabeza.
Pedrulo maturulo continuara…