Es increíble ver el espectáculo lamentable que se esta produciendo en Barajas, donde unos pocos empleados de Iberia están sometiendo a los viajeros a múltiples vejaciones.
Hay mucho que decir sobre como en España hoy por hoy es legal hacer el boicot a los ciudadanos de a pie para conseguir mejoras salariales, la ley ampara el derecho a huelga, pero en ningún caso reconoce el derecho a fastidiar al prójimo.
Aquí todo vale, cuando un sindicato “X” decide que no se trabaja es obligatorio dejar de hacerlo, o te enfrentas con los llamados “piquetes informativos”, que son una chusma de matones que no dejan ejercer el derecho del trabajador en última instancia a elegir si quiere o no hacer huelga.
Pero no nos desviemos del tema, lo que esta sucediendo ahora mismo es mucho mas grave, el sindicato de pilotos mantiene una huelga de celo encubierta que le permite boicotear a Iberia, utilizando como rehenes a los viajeros. Si esto fuera un país serio (que no lo es) la ministra de fomento habría dado un golpe en la mesa y se habrían tomado medidas, pero en vez de eso, se limita a decir que todo esta normal y que no puede intervenir, o sea mas de lo mismo ineficacia con cargo al estado...
Se echa en falta la tan mencionada ley de huelga, en la que los derechos de los ciudadanos sean protegidos en todo momento, frente a los excesos de quien quiere conseguir sus objetivos con chantaje y actos fraudulentos.
No hay verano en el que no salte la noticia de que los servicios de tal o cual ayuntamiento han dejado de recoger la basura para forzar un mejor convenio colectivo, pero eso es un simple ejemplo hay miles durante todo el año y siempre se ejerce la presión sobre el pobre ciudadano que no puede hacer nada.
La Huelga es un derecho reconocido y merecido, cualquiera puede hacerla, pero siempre respetando a los demás, sabiendo que el perjuicio en primer lugar es para el propio que la hace y después para la empresa que no tiene mano de obra, todo lo demás debiera ser perseguido y castigado para que no se cometan excesos como los que aquí relatamos.
Al final me quedo con algún pobre turista, diciendo a cámara, que no vuelve a España y eso que el turismo es una pata de nuestra economía hoy tan debilitada...