28/4/11
LO QUE PESAN LAS PALABRAS:
5/8/10
100 AÑOS:
Orgulloso hasta el enojo, sorprendido del eco de mis propias palabras.
Un año o un segundo, quizás puedan significar lo mismo, en una existencia perdida en el infinito.
Acaso puede morir el día si la noche no lo acompaña, siendo estos amantes imperfectos que se buscan para abrazarse sin descanso.
Me pregunto una y mil veces, ¿Qué sería? Sin la luna que baña nuestros sueños, y acaso las estrellas no pudieran rimar en el universo.
¿Puede la ola acostumbrarse a no acariciar la arena blanca? Seremos pues, tan estúpidos de emular a dioses paganos, que solo viven en la imaginación de los poetas.
Hagamos de la dicha nuestra meta, embriagándonos de la felicidad que es sentirse amados, y guardemos el luto de la tristeza esperando, que se quede en la puerta.
Sin duda te quiero.
Pedrulo Maturulo.
6/6/10
UNA IMAGEN EN EL ESPEJO:

Un extraño con tu traje, le observas desde el otro lado del espejo.
Apenas has podido darte cuenta de los años que han pasado, desde que os presentaron, pasaste de la sorpresa a la indiferencia, de quien busca la soledad ganada, la egoísta sensación de estar solo, a millones de kilómetros de la nada.
De niño solías burlarte de la imagen con muescas grotescas, hoy apenas navegas dentro de la imagen que proyectas, ya no puedes encontrar la juventud que se desvanece por momentos.
Nos conocemos dices, sin abrir apenas los labios, no has tenido tiempo suficiente para poder reconocerte, siquiera una vida que avanza sin descanso.
Tú representas lo mejor y lo peor de mí, con una crueldad infantil, me recuerdas a diario quien soy, y no puedo escapar a tu juicio cotidiano.
A ti no puedo engañarte, somos uno a mi pesar, infatigable compañero que haces al ser humano mortal, al tener que enfrentarse a la decadencia de los años.
Es un hechizo del hombre, poder buscarte en cualquier parte, ya no es el agua tu morada, antaño tu cárcel.
Quédate un día siquiera dormido, no acudas a la cita, hagamos como que no nos conocemos, seamos inmortales ambos.
Pedrulo Maturulo.
21/8/09
EL MAR:
Si me quedo mirando al mar, me hago absolutamente infinito.
Si trato de comprender el baile incesante de sus olas, termino perdiendo el compás.
Si respiro el aire salado, me recorren mil sabores la garganta.
Si tropiezo con una forma perfecta, es una concha esmeralda, desgastada y ruinosa.
Si me siento a ver adormecerse el sol, me invade una sensación de calma.
Si oigo el crepitar de la mar, siempre recuerdo una caracola, de cuando era un niño.
Si veo las arrugas de un pescador que faena concentrado, me recuerdan a mi abuelo, testigo de los retos que nos propone la vida.
Si me siento en la proa de tu nave, será para contarte las gaviotas que nos acompañan en el viaje, que ha de ser nuestra existencia.
Si amo y odio el mar, es por su imperecedera belleza, infinita crueldad.
Si mi hijo ya no puede olvidarte, y repite cansino “el mar” “el mar”.
Si la montaña es mi primogénita, tú ya eres la amante que no podré olvidar.
Si los días que no te veo te he de soñar, imaginando tu murmullo al acostarme.
A mi hijo por lo mucho que le ha gustado conocerte.
Pedrulo Maturulo.
