
Los socialistas están de los nervios por la visita del ex presidente a Melilla, le han tachado de desleal y hasta de padecer bigorexia por eso de sus abdominales, pero creo que no les molesta la tortuga de Aznar, sino la importancia de su gesto.
Podríamos esperar la visita de otro ex presidente (Felipe González) para que acudiera a apoyar a la gente de la ciudad de Melilla, pero me temo que esto no sucederá jamás, puesto que es publico y notorio que se esta haciendo una casa al lado de la del rey de Marruecos, un lugar en donde solo se construye si se cuenta con el beneplácito del monarca, y es que esto del patriotismo y la defensa de nuestros compatriotas se convierte en una cuestión demasiado pesada para este gobierno, que prefiere resolver los problemas cediendo, primero la tierra de nadie (ahora es de ellos), luego retirando a las funcionarias de policía (no se han atrevido, todavía) y si Marruecos mañana invade Melilla de forma “pacifica” a ver quien es el guapo de los socialistas que decide tomar la iniciativa.
Hay quien dice que las ciudades autónomas (nunca me gusto el termino, deberían pertenecer a Andalucía) están condenadas a ser ocupadas “esta vez si” por Marruecos, con un fenómeno que se ha dado en llamar la invasión silenciosa, algo parecido a lo que ha pasado en Kosovo, donde la población de origen Albanés, debido a su gran índice de natalidad ha convertido en minoría a la de serbia, en este caso sería a la española.
Por eso, no debemos permitir que se considere excepcional, el que Aznar visite Melilla, por que si lo hacemos estaremos dando la razón a Marruecos, que es justamente lo que hace este gobierno con su inmovilismo insultante.
Para los socialistas y en especial los que comulgan con Zapatero, las relaciones con Marruecos deben ser fluidas, no se si por miedo o por algún pacto secreto, el caso es que no hay “Cojones” para defender nuestros intereses allí, veremos cual será la próxima prueba a la que nos sometan los marroquíes, para poco a poco hacer pensar a la población española que somos extranjeros en nuestra casa.
Pedrulo Maturulo.


