4/9/09

UN AÑO MAS:

Imposible de detener el avance del tiempo, inexorable e insensible avanza cada año, un día, un minuto o una hora, retazos de lo vivido y de lo que ansiamos por vivir.

Maldiciendo el tic tac de las agujas que no se detienen, y nos roban la juventud, ese maldito tañido que no entiende la fragilidad de la vida.

Tenemos conciencia de la gravedad que nos acerca a la tierra, soñando con tener otra vida que no acabe como esta.

Somos valientes absurdos o cobardes, asustados por este lapso, que nos deja mudos ante su avance infinito.

Muere una generación y nace otra, y en ese transito se olvida el poco tiempo del que se dispone, acaso un segundo de misericordia que nos recuerda quienes somos en realidad.

Las arrugas y los achaques se ciñen como un traje al hombre que camina, y en ese viaje lo único que mitiga la desesperanza es sentirnos queridos, incapaces de querernos a nosotros mismos.

Se iran todos, poco a poco todos se habrán marchado, y debemos ser justos para comprender el ritmo de la vida, y dejarlos marchar.

En este período finito del que disponemos, juzguémonos por nuestros actos y no tratemos de evadir la responsabilidad de haber sido ecuánimes.

Cada año se me hace mas duro, afrontar que un día me despediré de los míos, que siempre que deje de hacer algo, me habré perdido compartirlo.

Este viaje es un recorrido de único sentido, aprendiendo que la experiencia que te da los años, serán al final tu verdugo.

Pedrulo Maturulo.

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