
Os voy a contar una historia:
Una que por cercana, quizás suene a cuento o a relato mal intencionado.
Hace algún tiempo por azar del destino conocí a un hombre de procedencia cubana, en aquellos días andaba yo buscando personal para trabajar en Burgos y este chico acudió a una entrevista de trabajo conmigo.
Lo primero que debo decir, es lo triste que puede resultarle a cualquiera escuchar a un hombre maduro un relato como el que me hizo.
Este hombre tenía estudios superiores y acudía a la entrevista para un trabajo de muy baja categoría profesional.
Me contó que en Cuba había perdido toda esperanza para poder mantener a su familia con dignidad, la situación en la isla es desesperada y sólo los miembros del partido pueden vivir con dignidad.
Una de las frases que me dijo que no se me olvidaran nunca, fue “Yo no puedo permitir que mi hijo pequeño me diga que tiene hambre, eso hizo que emigrara buscando poder ofrecer a mi familia una vida mejor”.
El régimen cubano le había dado educación si, pero a que precio sin esperanza ni futuro, con una herencia de pobreza para todos.
Luego cuando comenzó a trabajar cono nosotros, descubrí a una persona culta, que se había desengañado de lo que ser “libre” significa hoy en Cuba. Me contó que en la isla se ejecutaban grandes obras militares (bunkers) que jamás serian utilizados, pero que se suponía debían ser construidos para frenar a los yanquis en caso de invasión, etc.
Me habló de la persecución política y de la policía secreta, el grado de vigilancia extremo al que son sometidos todos los ciudadanos para evitar posibles enemigos del partido.
Este hombre amaba a su país de una forma que es difícil contar, eran innumerable las veces que citaba a Cuba y como anhelaba volver algun dia.
Recuerdo que me dijo que si había escrito contra el régimen, me olvidase de visitar alguna vez ese país, por que había un control exhaustivo de la gente que hablaba en contra de el.
El sueño cubano es hoy una pesadilla, es una cárcel del tamaño de una isla, regida por abuelos revolucionarios, que han sembrado su semilla de odio en una generación entera.
Cuando se sale hoy a manifestarse en contra del régimen Castrista y su dictadura, se lucha contra la intolerancia, se defiende la libertad del pueblo a elegir sus gobernantes y no soportar una dictadura que dura ya 50 años.
Lo triste es ver como a este lado del mundo hay quien defiende aun, este régimen obsoleto y caduco, que debió morir hace ya demasiado tiempo.
Ha pasado el tiempo y ya no se que fue de este buen hombre que un dia me hablo de Cuba, que presumía de tener sangre española en sus venas y que no entendía, por que su familia debía pasar hambre a favor de una minoría gobernante.
Pedrulo Maturulo.